BIODINÁMICA CRANEOSACRAL

Las situaciones adversas conscientes o inconscientes por las que atravesamos a lo largo de toda nuestra vida, los traumas físicos o emocionales, las malas condiciones de nutrición y del medio ambiente, las experiencias traumáticas al momento de nacer o, incluso, anteriores al nacimiento, pueden dejar huellas, residuos y memorias no asimiladas que al acumularse en el cuerpo van sobrepasando sus propios recursos de sanación.

Casi todas las terapias existentes parten del modelo de que la enfermedad existe y es, por tanto, necesario intervenir para erradicarla. La Biodinámica Craneosacral tiene una óptica distinta. Considera al organismo como un todo indivisible, y en lugar de enfocarse en la enfermedad del paciente, procura ir “más abajo”, al lugar más recóndito del sistema humano, en donde yace la salud imperecedera.

Efectivamente, en el nivel más profundo de nuestra fisiología, la vida y la salud están expresándose constantemente en forma de vibraciones: ritmos estables, pulsos muy tenues y sutiles, que recuerdan las mareas del océano.

A un nivel todavía más hondo, lo que se manifiesta es una Quietud ilimitada de la que todo surge y a la que todo regresa. En su interior contiene todo el potencial creativo, toda la vitalidad, por ello se le ha llamado Quietud Dinámica. El proceso sanador siempre viene precedido por ella.

De esta Quietud Dinámica emerge el Aliento de Vida (también reconocido en otras culturas y llamado chi, ki, la esencia sutil o prana) y éste orquesta por sí solo las fuerzas inteligentes que guían al cuerpo hacia su salud inherente.

En la Biodinámica Craneosacral el facilitador o terapeuta simplemente se sienta a escuchar el cuerpo del paciente; primero los tejidos, luego los fluidos, después las mareas… No hace diagnósticos, pronósticos ni manipulación alguna, sólo escucha en el momento presente y en completo silencio; su calma invita al cuerpo del paciente a contar su propia historia. Al estar en contacto, facilitador  y paciente se sumergen en una honda quietud que crea el vacío necesario para que se manifieste y se ‘digiera’ cualquier experiencia no asimilada. La verdadera transformación, la llamada transmutación, ocurre al presentarse la Quietud Dinámica.

CÓMO ES UNA SESIÓN

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