¿Y si pensáramos de otra manera? Parte II

“Si me tira, estoy estirando”

Seguimos preguntándonos sobre ideas preconcebidas, hoy me gustaría hablar sobre los estiramientos.

A menudo uno siente el deseo de estirar el cuerpo y los músculos. Esto es algo que los bailarines hacemos constantemente, cuando estamos charlando con alguien, mirando una película o incluso algunos nos hemos atrevido a hacer algunos estiramientos en la parada del colectivo…

Hay muchos ejercicios de estiramientos, y cuando uno los hace, en efecto, siente que los músculos tiran. Pero ¿y si esta impresión de estiramiento no fuera más que una ilusión? ¿Una falsa impresión del cuerpo? ¿Y si observáramos qué pasa realmente cuando creemos que estamos estirando?

Analicemos 3 ejemplos muy comunes:

  • Colgarse de una espaldera por los brazos. Este es un estiramiento “clásico”, usado para estirar los músculos de la columna vertebral. Los brazos alzados, las manos por encima de la cabeza, uno tiene la sensación de alargarse, de crecer ¿Realmente es así? La posición que adoptamos al estar suspendidos de una espaldera con los brazos en alto hace que se contraigan los músculos de la espalda, de los brazos, de los hombros, del cuello. Pero cuando se habla de “contracción” estamos hablando de acortamiento. Si tocamos la espalda de una persona que está haciendo este ejercicio, notaremos que todos los músculos paravertebrales están contraídos ¿realmente se estira uno en esta posición? lo único que se estira es la piel que está a la altura de las axilas…
  • Colocar una pierna en ángulo recto. De pie, con la pierna un poco extendida, con el pie puesto alto sobre un banco o sobre una barra como un bailarín. Este ejercicio se suele hacer para estirar los músculos posteriores de la pierna. ¿De verdad se estiran? Si uno lo observa de cerca, casi siempre veremos que la rodilla gira hacia dentro, que se mueve hacia atrás o que se tuerce el pie. Éstas son las pequeñas trampas de los músculos de la pierna para no estirarse. La zona posterior de la pierna tira, en efecto, pero el resultado no es un estiramiento de la pierna completamente.
  • Inclinar el torso hacia adelante de manera que las manos toquen el suelo. Este también es otro estiramiento clásico. Y también, si uno lo observa de cerca, descubre que las caderas se echan hacia atrás, la pelvis queda como torcida, los pies se separan, el cuello se contrae, las rodillas se doblan en un sentido u otro o acaban mirando hacia afuera. Es más, si las manos consiguen tocar el suelo, los brazos se tuercen a la altura de los codos o de los hombros. ¿Por qué? Al inclinarnos, hacia adelante, se producen torsiones de todo tipo que hace que uno se estire aquí para contraerse allá. El cuerpo desarrolla una serie de trampas y pequeñas argucias.

Algunos pensaran, entonces ¿no debo hacer estiramientos? Si disfrutas de estirarte por qué privarte de algo que disfrutas hacer, para mi es muy interesante hacer estos tipos de estiramientos observando estas trampas y compensaciones del cuerpo, y ver qué ocurre si uno intenta evitarlas. Los invito a probarlos y si desean pueden enviarme sus comentarios, consultas y observaciones aqui