h-alxx_900

Frederick Matthias Alexander (1869-1955), actor Australiano que debió hacer frente a un problema que podía poner fin a su carrera: perdía la voz a medida que la función avanzaba al punto de ser incapaz de emitir sonido alguno. Consultó a varios médicos, pero ninguno pudo diagnosticar el origen de su problema. Si no había problema fisiológico diagnosticado, Alexander pensó que podría estar haciendo algo erróneo con su aparato fonador mientras recitaba. Éste fue su descubrimiento más significativo: el “uso erróneo” que estaba haciendo de su propio cuerpo era la causa de su problema.
Sólo a través de la estrecha observación de la forma en que estaba hablando era capaz de cambiar su uso y eliminar sus problemas vocales. Observó, además, que todo su cuerpo respondía a nuevas formas de pensar y moverse, llegando a principios universales del movimiento y aplicables a todas las actividades que hacemos.
Alexander desarrolló esta técnica que estimula y mantiene el equilibrio gracias a una atención consciente, un control consciente y constructivo; una técnica que se puede aplicar a un gran número de disfunciones, problemas y deseos. Este equilibrio es extremadamente importante en toda coordinación y otras funciones tales como respiración, postura, libertad de las articulaciones en el movimiento de todo el cuerpo y mantenimiento de una buena salud.
Es un trabajo objetivo por excelencia, no se trata de juzgar sino de percibir qué sucede en el proceso concreto y observar de qué manera puedo cambiar ese proceso.

El uso afecta al funcionamiento, y el funcionamiento afecta al resultado.

Reconocimiento
Su reputación creció rápidamente.
Doctores como Peter McDonald e incluso en 1939 el “British Medical Center” menciona la importancia de que la Técnica Alexander forme parte de la formación de los médicos.
La Técnica atrajo gente de todas las facetas de la vida, actores (Henry Irving y Viola Tree), pensadores (George Bernand y Aldous Ashley), políticos (Sir Statfford y Lord Lytton), hombres de negocios (Joseph Rowntree). Científicos como Sir Charles Sherrington (Premio Nobel de medicina en 1932) constataron que los principios de Alexander estaban de acuerdo con los descubrimientos en neurología y fisiología.
En el ámbito educativo John Dewey, eminente innovador en las teorías de educación, demostró su apoyo y entusiasmo por el trabajo de Alexander escribiendo el prólogo de tres de sus libros. Alexander creía importante incorporar su técnica en el campo de la educación para prevenir problemas y mejorar el aprendizaje desde la más temprana edad.

Alexander escribió numerosos artículos sobre su trabajo y publicó cuatro libros, “La herencia suprema del hombre”, “Control consciente y constructivo del individuo”, “El uso de sí mismo” y “La constante universal de la vida.”

En la actualidad encontramos la Técnica Alexander como asignatura en las escuelas y conservatorios superiores de Arte, Drama y Música más prestigiosos del mundo así como en diversas Universidades. Algunas de ellas: Yale University of Drama, The American Conservatory Theatre, The London Academy of Music and Dramatic Art, The Julliard School, New York University, Harvard, Conservatoire National Supérieur de Musique de Paris, Guildhall School Of Music & Drame of London.

Leave a Comment